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Los ancianos alcohólicos: un problema silente
14-01-2014
Los ancianos alcohólicos: un problema silente
Los grandes ausentes en las políticas y medidas de prevención del alcoholismo

La tendencia en los medios de comunicación sobre prevención del alcoholismo se centra en los adolescentes y en alertar sobre el consumo abusivo de bebidas alcohólicas entre la juventud. Si bien la mayor parte de las investigaciones y de los esfuerzos por parte de los programas que combaten las adicciones suele estar enfocada en aquellos que caen en las garras del alcoholismo a temprana edad, ésta es una enfermedad que puede presentarse en cualquier etapa de la vida. 

Con respecto a la franja etaria que abarca a las personas con más de 65 años, se estima que esta representa aproximadamente un 2 o un 3 por ciento del total de personas que sufren la adicción. La falta de atención al alcoholismo en la tercera edad se está traduciendo en diagnósticos equívocos que, como no podía ser de otra manera, son germen de futuras complicaciones. 

Aunque la tendencia en los medios de comunicación sea alarmar sobre el consumo abusivo de bebidas alcohólicas entre la juventud, la realidad es que el propio sistema no permite detectar fácilmente a las personas mayores que ingieren bebidas etílicas de forma exagerada. En algunos casos el alcoholismo es el resultado de una larga historia de abuso, pero en la mayoría adopta la forma de un escape a una realidad difícil de asumir. El consumo de alcohol por la gente mayor se relaciona generalmente con problemas físicos, psicológicos y cognitivos. También se traduce en una mayor tendencia e enfermar (morbilidad), a tener una peor imagen de uno mismo, visitar con frecuencia al médico, padecer trastornos depresivos, obtener menor satisfacción en pareja y tener menos lazos sociales que los abstemios. 

Según los expertos, en las personas mayores de 65 años el alcoholismo puede adoptar dos formas. La forma terminal de la alcoholización se caracteriza por la dependencia física, y a la que las personas mayores llegan después de 10, 15 ó 20 años de beber en forma constante. Estos alcohólicos crónicos suelen estar bastante deteriorados y presentan signos característicos como la pérdida de la memoria y demencia, entre otros síntomas. Sin embargo, es más común el caso de los abusadores, personas mayores con una mala situación socioeconómica, que viven solas y que suelen ser rechazadas por sus familias. Los ancianos recurren al alcohol muchas veces de mala calidad, utilizando una sustancia adictiva como el alcohol para escapar de una realidad que no pueden asumir. 

Las consecuencias a largo plazo del consumo de alcohol afectan al organismo de muy diversas formas. Desde un punto de vista nutricional, la disminución de los valores de ácido fólico, hierro y niacina que acompañan al alcoholismo favorecen la aparición de anemias, lesiones cutáneas, diarrea y depresión. Las alteraciones gastrointestinales del alcohólico afectan el esófago (inflamación y cáncer), el estómago (inflamación y úlceras), el hígado (hepatitis, cirrosis y cáncer) y el páncreas (pancreatitis, bajos valores de azúcar en sangre y cáncer). En cuanto a complicaciones cardiovasculares, las principales son arritmia, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial y aterosclerosis. Mientras que neurológicamente, las consecuencias del alcoholismo abarcan una amplia gama que va de lo leve a lo severo: confusión, coordinación reducida, limitación de la memoria de corto plazo, deterioro de los nervios que controlan los movimientos de los brazos y las piernas, psicosis y accidentes cerebrovasculares. 

En lo que hace al impacto de la dependencia, tanto psicológica como física, la que genera el alcohol interfiere con la capacidad de relacionarse y trabajar, y puede generar además un gran número de conductas autodestructivas. El constante estado de embriaguez del alcohólico suele alterar las relaciones familiares y sociales, y las estadísticas demuestran que es una frecuente causa de divorcio. Con respecto a los problemas laborales, el ausentismo que acompaña al alcoholismo es una comprobada causa de desempleo. Muy pocos estudios han incluido a gente de edad avanzada cuando se evalúan los diversos tratamientos para combatir el alcoholismo. No obstante, todo parece indicar que estas personas pueden beneficiarse igualmente de una terapia para reducir su abuso. 

En el Centro Terapéutico Grupo Cuatro, también somos especialistas en el tratamiento, rehabilitación y desintoxicación del alcoholismo y otras adicciones en personas de la tercera edad en Madrid. Si conoce a alguien en esta situación no dude en consultarnos. Nosotros podemos prestarle la ayuda que necesita

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