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Testimonios

Testimonio alcohólico rehabilitado J.M.

Ingresé en GRUPO4, no por convencimiento propio, sino porque mi mujer, harta ya de mi comportamiento, se fue de casa porque no podía soportar la vida que le estaba dando. Hoy en día me he dado cuenta que algo en mi interior me estaba diciendo que necesitaba ayuda, ya que tenía una dependencia total del alcohol, casi no comía, tenía temblores en las manos, no conciliaba el sueño si no había consumido, la vida no tenía sentido sin haber ingerido alcohol, las relaciones: tanto familiares, laborales y de cualquier otro índole, eran desastrosas; me encerré en mí mismo con un único compañero. EL ALCOHOL. 

Pero así y todo ingresé, no para intentar rehabilitarme, si no para recuperar a mi mujer. Me sentí desamparado, solo, indefenso, no sabía hacer nada sin tener alguien al lado que soportara mi forma de vida, pues cuando estaba sobrio necesitaba a alguien en quien apoyarme para pedirle perdón por mi comportamiento, aunque después no hiciera el menor caso a sus consejos, y siguiera consumiendo. Era un cobarde que no quería responsabilizarse de sus actos. 

Los comienzos no fueron fáciles para mí ya que no tenía ninguna fe en el tratamiento, pues como he dicho, mi finalidad no era rehabilitarme sino que mi mujer volviera conmigo. Escuchaba a mis compañeros y me decía que yo no era así, que GRUPO4 era una secta y que lo que estaba haciendo no valía para nada. Eso fue el motivo principal que hizo, que al principio, el tratamiento se me hiciese difícil. No entendía nada, no hablaba, no asimilaba lo que me estaban diciendo. En definitiva, no me quería integrar ni meterme en el tratamiento, tenía miedo de enfrentarme con la realidad que estaba viviendo, no me apetecía ver a esa piltrafa de hombre en que me había convertido. Yo, que era: todo rectitud, ecuánime, disciplinado, con unos valores humanos fuertes. Y una mierda!!, era un gilipollas que estaba preso por el alcohol y que mi vida giraba en torno a él. Resumiendo: mi vida era ALCOHOL y más ALCOHOL, y todo lo demás era secundario. Era un alcohólico de mierda.

Pero tuve la suerte de no tirar la toalla, había algo dentro de mí que me empujaba a seguir, además de la ayuda de los terapeutas y compañeros. Me decía: si los que llevan más tiempo, hablan, ayudan, dudan, y se esfuerzan. Algo debe de haber que te haga comprender la finalidad del tratamiento y para que estoy yo aquí de verdad. Después de un tiempo, descubrí: 

a).- Que era un enfermo crónico.
b).- Que el tratamiento lo tenía que hacer por mí mismo. Por nadie más!!
c).- Que debía superar esos miedos que tenía de conocerme. No era tal y como creía, era más vulnerable y tenía que asumir mis debilidades y eliminar mi falso orgullo y prepotencia. En definitiva que era imperfecto.
d).- Que la vida tiene cosas maravillosas y está llena de matices. Que hay que aprovecharla.
e).- Que me tenía que dar más a los demás, mostrarles y mostrarme tal y como soy y no como me había convertido con el alcohol. Quererme y quererles.
f).- Etc, etc, etc …… 

A partir de ese momento, empecé a participar. Exponía, ayudaba, asimilaba lo que me decían, no siempre palabras agradables, reflexionaba. Y aunque metía la pata a veces en mis planteamientos, no me importaba equivocarme y rectificar, si me demostraban que mi planteamiento no era adecuado. Me estaba dando cuenta: que aceptaba críticas y que aprendía de mis equivocaciones. Estaba incorporándome de verdad al tratamiento. 

He conocido, durante mi periodo de tratamiento, a personas con todo tipo de problemas que les ha llevado a lo mismo que me llevó a mí, a la adicción. Las he visto como evolucionaban y como terminaban su tratamiento, y debo expresar la inmensa alegría que sientes al ver el cambio tan brutal que experimentan, tanto físico como mental. Ellos, me imagino que dirán algo similar de mí. 

Hoy en día, después de casi tres años de mi incorporación a GRUPO4, he de decir que el cambio que ha habido en mí, ha sido positivo, afronto la vida con más ilusión y aunque siento haber desperdiciado una parte muy importante de mi vida con la adicción, tengo unas ganas inmensas de vivir lo mucho que me queda y aprovechar esta oportunidad que me he dado, con la ayuda del grupo, pues me queda mucho por descubrir y disfrutar, aunque sé que día a día debo estar atento y saber que soy un enfermo crónico y por lo tanto tengo que alejar constantemente el alcohol de mi vida, motivo que no me impide hacer una vida normal. Pero siempre teniendo en cuenta que soy y seré siempre ALCOHOLICO, para evitar volver a caer en ese infierno.

Ah!, se me olvidaba. Haciendo el tratamiento por mí y para mí, he recuperado a mi mujer, las relaciones con mi familia y las personas de mi entorno han mejorado muchísimo. Y lo más importante, me he recuperado y me estoy conociendo a mí mismo.

 
 


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